miércoles, 3 de octubre de 2012

Supiste ser

Se enfrió el café sobre la mesa, mi querida. Además está amargo, y me gusta dulce, si es que recuerdas.
El paso de las horas, los días, algunos meses hizo que ya no pueda tomarse. 
Yo no pueda, no quiera, tomarlo.
Ya no encontrarás aquí un abrazo, un beso, un corazón cálido.
Lo había dicho; el tiempo arrasó sigilosamente y por la espalda, y vos ahora no sos más que un par de piezas sin sentido alguno en mi mente.
Café amargo y frío, supiste ser perfectamente. Palabras vacías que giraba con la cuchara.
Así fue que te fuiste, por el desagüe de mi cocina.
Adiós.